rompo tus libros para encontrar,
alguna nota, alguna declaración,
que me demuestre que lo tuyo
con él es cosa pasada.
pero me equivoco;
las hojas están limpias,
apenas marcadas por tu
pulgar suave.
los prólogos, los postfacios
y los índices están vírgenes
de confesiones y subrayados.
las tapas, libres de manchas de café.
¿quién puede decirme cuantas
manos han violado estos libros?
tantos prestamos que los devoraron
y otros a los que no
les intereso ni medio.
y dejaron que esa edición tapa dura
junte polvo de medio año,
color amarillo irreversible,
y ganas de volver a tus manos.
lunes, 4 de febrero de 2008
jueves, 20 de diciembre de 2007
pasajero somnoliento que viaja en el 75
hubiera sido una vuelta a casa
como todas,
pero la meteorología quiso
que cambiase el clima,
se abran la nubes,
se desparrame el agua y amerite el frío.
demasiadas cosas para un rato,
no me enojé, demás esta decir,
pero bufé bajo mi camisa a cuadros
que cuida mi sueldo de mal salario
y los pelos en pecho, entrecanos,
de innecesaria vejez.
podrían haber muerto todos
en otro momento – reseño –
o bien podría yo no pensar
tanto en todo esto
o bien podría dejar
de lamentarme por la miseria
o también podría organizar
todas esas ventanas
sobre el riachuelo,
ordenadas las cabinas
de los colectivos
en esas danzas
de pueyrredon y corrientes
macabras algunas, por piedad
por volver mas temprano a casa
o no tener la comida lista,
o creer que este dolor de tripas
son nervios de no saber
con quien estas bailando
mientras yo limpio
con mi manga lo empañado
y desespero por volver,
pero no estas ahí,
sino en una aglomeración
de gente que intenta seducirte,
calientes todos por apoyarte
sin poder creer lo que ven
cuando te ven sola, rubia
madura, húmeda
y ellos te reciben en directo
ya sin prestar ni la mas mínima
atención al escenario
y a mi me quedan
tres cuadras para bajar
y patear calles enojado,
sin razón aparente,
para guardarme despacio,
sin cambiar las sabanas
puteando por el frío
- cuando alguna vez lo quise
mas que a nada -
renegando con la oda
maligna de la somnolencia
enojadísimo de saber
que no vas a querer volver
a verme nunca mas,
ni vas a regalarme nada
para mi cumpleaños
ni vas a desearme nada,
ni siquiera que tenga yo
buenas noches
y duerma cuando haya que dormir
acurrucado en el asiento de 5
al lado de desconocidos
con distintos olores
con mugre en mis zapatos
y sin inspiración autentica
para cantarte algún día.
como todas,
pero la meteorología quiso
que cambiase el clima,
se abran la nubes,
se desparrame el agua y amerite el frío.
demasiadas cosas para un rato,
no me enojé, demás esta decir,
pero bufé bajo mi camisa a cuadros
que cuida mi sueldo de mal salario
y los pelos en pecho, entrecanos,
de innecesaria vejez.
podrían haber muerto todos
en otro momento – reseño –
o bien podría yo no pensar
tanto en todo esto
o bien podría dejar
de lamentarme por la miseria
o también podría organizar
todas esas ventanas
sobre el riachuelo,
ordenadas las cabinas
de los colectivos
en esas danzas
de pueyrredon y corrientes
macabras algunas, por piedad
por volver mas temprano a casa
o no tener la comida lista,
o creer que este dolor de tripas
son nervios de no saber
con quien estas bailando
mientras yo limpio
con mi manga lo empañado
y desespero por volver,
pero no estas ahí,
sino en una aglomeración
de gente que intenta seducirte,
calientes todos por apoyarte
sin poder creer lo que ven
cuando te ven sola, rubia
madura, húmeda
y ellos te reciben en directo
ya sin prestar ni la mas mínima
atención al escenario
y a mi me quedan
tres cuadras para bajar
y patear calles enojado,
sin razón aparente,
para guardarme despacio,
sin cambiar las sabanas
puteando por el frío
- cuando alguna vez lo quise
mas que a nada -
renegando con la oda
maligna de la somnolencia
enojadísimo de saber
que no vas a querer volver
a verme nunca mas,
ni vas a regalarme nada
para mi cumpleaños
ni vas a desearme nada,
ni siquiera que tenga yo
buenas noches
y duerma cuando haya que dormir
acurrucado en el asiento de 5
al lado de desconocidos
con distintos olores
con mugre en mis zapatos
y sin inspiración autentica
para cantarte algún día.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
abuelitas
Faltaban 12 horas para que se cumplan los dos meses de la muerte de abuela materna y ahora estaba la "paterna" agonizando inconsciente en algún lugar de este nefasto Evita...
(A ver si se da... a ver si las dos se llevan dos meses justos de distancia... misma edad, mismo sufrimiento... jajaja... mataría una separación de dos meses justos, justos, justos y todos felices... a ver si puedo coordinar tanta lástima... doce horitas mas, abuela, y hacemos trato redondo con PAMI y sus camillas y su deporte de trasladar restos viejos de "por fin se murió, menos mal que no sufre mas" y blablabla...)
Doce horas mas...
La escalera principal está en el centro del hospital y para llegar a ella hay que dar una vuelta terrible por toda la guardia, y de paso soportar con el morbo necesario la cantidad inmensa de accidentados y caras rotas y pobres tipos sin nada mas que hacer, borrachos medio dormidos en la sillas plásticas del ingreso... vinos Pin Up esponsorea esta imagen, ¡ah!, si tuviera una cámara,,,
¡Una cámara!...ah, de filmación. Debe ser del programa ese de hospitales... (¿me habré peinado bien?... ¡saludos a la familia que me está mirando!...)
Un festín de pebetes de jamón y queso se alinea sobre el descanso del primer piso... una familia entera ha decidido almorzar con algún pariente enfermo en este domingo pegajoso de noviembre... todos comen, a los gritos, mientras desfilan las gaseosas inmensas de colores y como te cuento que de un momento a otro pinta la cumbia, me juego... y que se termina todo cuando vengan los de seguridad y les hagan callar el celular desconado ese, lleno de cachacas y chupachichis... y yo que no encuentro la sala... ¿dónde está la abuela?.
Cuarto piso, de un lado a otro... caras y mas caras, pero ninguna familiar... ¿se preguntarán porque no fui antes?, ¿les importará pensar porque no fui antes? ("¿dónde estuviste la puta que te parió?") ¿no me estaré haciendo demasiado la cabeza ya?... es este olor que me enloquece... me hace pensar giladas... sala 412, sala 426... sala... (once horas mas abuela, ¡vamos!, un último esfuercito no te hace nada...)
No está por ningún lado... ¿dónde es que te estas muriendo?, ¿tengo ganas de ver morir a alguien mas?, ¿por qué vine?... debe ser porque te quiero, a pesar de no haber figurado nunca... vengo a lavar mi culpa con agua mineral y suero patológico... no, posta, basta de pelotudeces... lo lamento mucho, de veras lo lamento abuela... no puedo ayudarte en nada y lo sé.
Bajo al tercero... reviso los descansos, los baños, los teléfonos públicos. Nada.
No hay nadie. (Diez horas más, je).
Miro los afiches pegados: "Cuido jente de noche, llamar al 4209...", "Emiliano, hijo, volvé a casa", "Si lo ven, llamen al 4384...", "Dono sangre", "Ambulancia privada", "Casa de Sepelios Farias", "Los camilleros ¡TODOS AL PARO!, por un sueldo digno", "San Expedito, gracias por lo concedido", "Se busca este hombre"...
Los "se buscan" están por todos lados... que gran cantidad de gente que enloquece y se va... que enloquece, se va y se pierde. Y se muere. Toda esas personas son NN en algún otro nosocomio, de seguro. O en este mismo.
Todos muertos. Apilados en las guardias, en cajones de manzana con cruz...
...porque guarda que te morís ¿eh?, y no saben quien carajo sos, pero el cajoncito está siempre ahí, listo.
Y con una cruz plateada a la altura del pecho... que lindo che, un jonca de madera rota, quemada por otros líquidos de otros fiambres, una caja horrible, común, para todos los pobres y los locos y los perdidos y los borrachos y los que nadie atiende... un mismo barquito de pino para todos... después no digan que la municipalidad no se hace cargo de estos infelices, ¿eh? Que no se diga...
Porque el cajoncito será endeble y no sé que mierda, pero la cruz, está siempre plateada, siempre brillante... así te acompaña cristo en tu último sueñito... ehhh, claro, no, no sé si cristo tuvo un cajón, pero que se murió, se murió seguro...
Nueve horas mas... (¿apostás algo?).
Basta ya con eso, basta de pensar con maldad.
Basta , en serio...
(jajaja, no viste la cara de esa vieja que pasó en la camilla?, jajajaja, ¡lo que parecía!, ¡los viejos sirven para abonar el mármol!, ¿qué gusanos los quiere?, ¿quién puede amar a un viejo con enfermedades y varices y vejez y muerte segura y recuerdos?, ¿ah? ¿quién cuida y limpia a estos?, pronto, pronto, lagrimas y coronas y algún que otro cadáver para los estudiantes... uh, sabes cuanto de esos hay...)
Basta, quiero irme. Perdón abuela.
No sé donde mas buscar, me voy... llamo a uno y a otro pariente, pero nadie contesta... ajá, me voy.
Mientras salgo me acompaña en recuerdo el parte medico familiar de gangrenas e infecciones, de relato macabro neo gore de sufrimiento... y esas voces que se agrandan y llenan los pasillos del hospital... y esos tipos que empujan a la manada hacia las calles al grito de "¡Se acabó la visita!", como si saludar a los enfermos fuera un crimen... ese ratito mas de gracia, para despedirse hasta el otro día, o hasta nunca.
Pasan varias horas mas, no pude dormir, y al momento que termino de escribir esto papá me llama para decirme que abuela ha muerto. Perfecto, clavado; mis dos abuelas muertas con dos meses exactos de diferencia.
¿Qué gané?, ¿saber que estoy loco?, eso ya lo sospechaba... me siento mareado, ¿cómo se me pueden ocurrir esas demencias?, y papá que sigue en la línea: "...vamos a estar en...". No lo escucho. Yo pienso en escaleras de mármol, en afiches y en coincidencias, y descubro con terror que no es la primera casualidad macabra que me sucede y tengo miedo.
Y me gustaría que papá esté acá conmigo y me dé el abrazo que siempre me negó, porque hoy realmente necesito que alguien me contenga y me arranque un poco de esta locura a la que tanto miedo le tengo, porque sé que pensar este tipo de cosas no es normal y te juro que nunca le voy a contar a nadie estos mambos que se me ocurren... No. Si ya de por sí, todos siempre me miran mal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
